Lavarse las manos es uno de los hábitos de higiene más sencillos y eficaces para prevenir la transmisión de microorganismos. Lo hacemos varias veces al día, pero ¿estamos seguros de que lo hacemos correctamente?
Aunque parece una tarea muy simple, existen errores habituales que pueden reducir la eficacia del lavado o favorecer la sequedad y la irritación de la piel.
Utilizar demasiada agua caliente, lavarse durante pocos segundos, olvidar determinadas zonas o elegir productos demasiado agresivos son algunos ejemplos.
En este artículo repasamos los errores más comunes al lavarse las manos y cómo evitarlos, para conseguir una higiene adecuada sin descuidar la salud de nuestra piel.
1. Lavarse las manos durante demasiado poco tiempo
Uno de los errores más frecuentes consiste en mojarse las manos, aplicar un poco de jabón y aclararlas inmediatamente.
Aunque aparentemente queden limpias, unos pocos segundos pueden resultar insuficientes para eliminar adecuadamente la suciedad y los microorganismos.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) recomiendan frotar las manos con jabón durante al menos 20 segundos, sin contar el tiempo necesario para mojarlas y aclararlas.
Un truco sencillo consiste en dedicar ese tiempo a limpiar cuidadosamente todas las superficies, en lugar de limitarse a frotar las palmas.
2. Olvidar algunas zonas de las manos
Cuando nos lavamos las manos, solemos prestar más atención a las palmas que al resto.
Sin embargo, hay zonas que fácilmente pasan desapercibidas: los espacios entre los dedos, los pulgares, el dorso de las manos, las yemas y los alrededores de las uñas.
Para conseguir una limpieza completa conviene distribuir el jabón por todas estas zonas.
No es necesario frotar con fuerza, sino hacerlo de manera cuidadosa y durante el tiempo suficiente.
3. Pensar que el agua muy caliente limpia mejor
Existe la creencia de que cuanto más caliente esté el agua, más eficaz será el lavado.
Pero para una higiene cotidiana adecuada no necesitamos utilizar agua muy caliente.
El CDC indica que podemos lavarnos las manos con agua corriente limpia, tanto fría como templada, ya que la temperatura del agua no determina por sí sola la eliminación de microorganismos durante el lavado habitual con jabón.
Además, el agua excesivamente caliente puede favorecer la sequedad y la irritación de la piel.
Por eso, utilizar una temperatura agradable suele ser una elección más cómoda, especialmente cuando nos lavamos las manos muchas veces al día.
4. Utilizar jabones demasiado agresivos
No todos los productos de limpieza están formulados para el mismo uso.
Las manos necesitan limpiadores adecuados para la piel, especialmente cuando el lavado es frecuente.
Algunos productos intensamente perfumados o formulados con ingredientes irritantes pueden resultar poco apropiados para determinadas pieles sensibles.
Para el uso cotidiano, suele ser recomendable elegir jabones o limpiadores suaves que permitan limpiar sin provocar una sensación excesiva de tirantez.
También conviene recordar que un jabón antibacteriano no es necesariamente mejor para el lavado habitual de manos en el hogar.
Según el CDC, en la mayoría de las situaciones cotidianas el jabón normal y el agua son suficientes.
Elegir productos de higiene adecuados
La elección del jabón puede influir en lo agradable que resulte mantener una rutina de lavado frecuente.
Dentro de la categoría de Cuidado e higiene personal de Ecomerplus puedes consultar diferentes productos para la higiene diaria y elegir aquellos que mejor se adapten a tus preferencias y necesidades.
Lo importante es utilizar un producto apropiado para la piel, no necesariamente el que tenga un perfume más intenso o produzca más espuma.
5. Utilizar demasiado jabón
Más jabón no significa automáticamente una limpieza más eficaz.
Lo importante es emplear una cantidad suficiente para cubrir las manos y realizar correctamente el lavado.
Utilizar cantidades excesivas puede hacer que el aclarado resulte más complicado y que queden restos del producto sobre la piel.
Por eso conviene seguir las indicaciones del fabricante y evitar utilizar mucho más producto del necesario.
6. No aclararse bien las manos
Después de frotarlas con jabón, debemos aclararlas completamente con agua corriente.
Si quedan restos de limpiador, algunas personas pueden experimentar molestias o irritación, especialmente cuando tienen la piel sensible.
Un aclarado adecuado ayuda a eliminar tanto la suciedad desprendida durante el lavado como los residuos del propio jabón.
Este paso es tan importante como el anterior.
7. Secarse las manos de cualquier manera
A menudo prestamos atención al jabón, pero olvidamos el secado.
Las manos húmedas pueden facilitar la transferencia de microorganismos a otras superficies.
Por eso, después del lavado conviene secarlas completamente utilizando una toalla limpia o un sistema de secado adecuado.
En casa, es importante que las toallas de manos se cambien y laven con regularidad, especialmente si las utilizan varias personas.
Si tienes la piel seca, evita frotarla agresivamente con la toalla. Es preferible secar mediante pequeños toques.
8. Olvidar la crema hidratante
Lavarse las manos repetidamente puede favorecer la pérdida de humedad de la piel, especialmente durante el invierno o cuando utilizamos determinados productos.
Por eso, uno de los errores más habituales consiste en esperar hasta que aparezcan grietas o una sequedad importante para empezar a hidratarlas.
La American Academy of Dermatology recomienda aplicar una crema hidratante después del lavado, preferiblemente cuando las manos todavía conservan una ligera humedad.
Una crema adecuada puede ayudar a mantener la barrera cutánea y reducir la sensación de tirantez.
No es necesario aplicar grandes cantidades. Lo importante es mantener cierta constancia, especialmente si tenemos tendencia a la sequedad.
9. Sustituir siempre el lavado por gel hidroalcohólico
Los geles hidroalcohólicos resultan muy útiles cuando no disponemos de agua y jabón.
Sin embargo, no son la mejor opción en todas las circunstancias.
El CDC recomienda utilizar un desinfectante de manos que contenga al menos un 60 % de alcohol cuando no sea posible lavarse con agua y jabón.
Pero si las manos están visiblemente sucias o grasientas, el lavado con agua y jabón resulta preferible.
Tampoco debemos olvidar que determinados microorganismos y contaminantes se eliminan mejor mediante el lavado tradicional.
Por tanto, ambos sistemas tienen su utilidad, pero no son completamente intercambiables.
10. No lavarse las manos en los momentos importantes
Podemos lavarnos las manos varias veces al día y, aun así, olvidarnos de hacerlo cuando realmente es necesario.
Entre los momentos especialmente importantes se encuentran:
- Antes de preparar alimentos o comer.
- Después de utilizar el baño.
- Después de sonarse la nariz, toser o estornudar.
- Después de manipular basura.
- Después de tocar animales o limpiar sus residuos.
- Antes y después de cuidar a una persona enferma.
- Después de manipular alimentos crudos, especialmente carne, pescado o huevos.
Más que lavarse las manos constantemente sin motivo, lo importante es hacerlo correctamente en los momentos en los que existe mayor riesgo de contaminación.
¿Cuántas veces al día debemos lavarnos las manos?
No existe un número universal.
Una persona que trabaja preparando alimentos, cuida a niños pequeños o realiza determinadas tareas domésticas puede necesitar lavarse las manos muchas más veces que otra.
Lo importante es adaptar la frecuencia a nuestras actividades y mantener una técnica adecuada.
Tampoco conviene obsesionarse con lavarlas continuamente cuando no existe una necesidad real, especialmente si tenemos la piel sensible.
Cómo lavarse las manos correctamente
El procedimiento recomendado por el CDC puede resumirse en cinco pasos:
Primero, moja las manos con agua corriente limpia.
Segundo, aplica jabón y distribúyelo por todas las superficies.
Tercero, frota durante al menos 20 segundos, prestando atención a palmas, dorsos, dedos, pulgares y uñas.
Cuarto, aclara completamente con agua corriente.
Quinto, seca las manos con una toalla limpia o un secador de aire.
Si tienes tendencia a la sequedad, puedes completar la rutina aplicando una crema hidratante.
No hace falta convertir el lavado en un proceso complicado: una técnica sencilla y bien realizada es suficiente para la higiene habitual.
Para ampliar información
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) ofrecen información sobre cuándo y cómo lavarse las manos, así como sobre las diferencias entre el lavado con jabón y los desinfectantes hidroalcohólicos.
También puedes consultar las recomendaciones de la American Academy of Dermatology sobre el cuidado de la piel seca y la importancia de mantener una hidratación adecuada.
Conclusión: pequeños errores que podemos corregir fácilmente
Lavarse las manos correctamente no requiere productos complicados ni demasiado tiempo.
Basta con utilizar un jabón adecuado, frotar todas las superficies durante al menos 20 segundos, aclarar bien y secar completamente.
Si además elegimos productos suaves y aplicamos crema hidratante cuando sea necesario, podremos mantener una buena higiene sin descuidar el bienestar de nuestra piel.
La clave no está en lavarse las manos más veces de las necesarias, sino en hacerlo bien cuando corresponde.
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