¿Es mejor ducharse por la mañana o por la noche?

¿Es mejor ducharse por la mañana o por la noche?

 

Hay personas que no conciben empezar el día sin una ducha y otras que prefieren acostarse recién duchadas. Pero más allá de las costumbres personales, surge una pregunta interesante: ¿es mejor ducharse por la mañana o por la noche?

No existe una hora universalmente mejor para todo el mundo. La ducha matutina y la nocturna ofrecen ventajas diferentes, y la elección depende en buena medida de nuestro estilo de vida, actividad física, tipo de piel y rutina de sueño.

Además, hay un aspecto en el que sí encontramos evidencia científica interesante: una ducha templada o caliente realizada en el momento adecuado antes de acostarnos puede favorecer el sueño.

Ducharse por la mañana: empezar el día con sensación de frescor

Para muchas personas, la ducha forma parte del proceso de despertarse.

Después de varias horas durmiendo podemos levantarnos con sudor, el cabello desordenado o simplemente con la sensación de necesitar refrescarnos antes de vestirnos y comenzar nuestra actividad.

Una ducha por la mañana puede ser especialmente práctica para quienes sudan bastante durante la noche, realizan ejercicio nada más levantarse o necesitan lavarse el cabello antes de ir a trabajar.

También tiene un componente psicológico importante: puede funcionar como una transición entre el descanso y el comienzo de las actividades diarias.

Sin embargo, no hay buenas pruebas de que ducharse por la mañana sea, en términos generales, “más saludable” que hacerlo por la noche.

¿Y ducharse por la noche?

La ducha nocturna presenta una ventaja muy sencilla: elimina antes de acostarnos buena parte del sudor y la suciedad acumulados durante el día.

Esto puede resultar especialmente interesante si hemos hecho ejercicio, trabajado en un ambiente con polvo, utilizado transporte público, pasado muchas horas en el exterior o simplemente hemos sudado debido al calor.

También evita trasladar parte de esa suciedad a las sábanas.

Pero existe otra razón por la que la ducha nocturna resulta interesante: puede formar parte de una rutina que prepare al organismo para dormir.

¿Una ducha antes de dormir ayuda realmente a conciliar el sueño?

Aquí sí tenemos evidencia científica.

Un metaanálisis publicado en Sleep Medicine Reviews analizó investigaciones sobre baños y duchas calientes antes de dormir. Encontró que el calentamiento corporal mediante agua a aproximadamente 40–42,5 °C, realizado alrededor de 1–2 horas antes de acostarse, se asociaba con una mejor calidad subjetiva del sueño y eficiencia del sueño y con una reducción del tiempo necesario para dormirse. En algunos estudios bastaban unos 10 minutos.

Puede parecer contradictorio: si queremos dormir, ¿por qué calentarnos?

Una explicación propuesta es que el agua caliente aumenta el flujo sanguíneo hacia la piel, especialmente en manos y pies. Después de salir de la ducha o del baño se facilita la disipación del calor y el descenso posterior de la temperatura corporal central, un proceso relacionado con la preparación fisiológica para el sueño.

Eso no significa que una ducha nocturna sea un tratamiento contra el insomnio ni que vaya a funcionar igual en todas las personas. Los propios autores señalan que todavía existe una cantidad limitada de investigación sobre aspectos como la duración y el momento óptimos.

Entonces, ¿justo antes de meternos en la cama?

No necesariamente.

Según la evidencia anterior, el efecto sobre el sueño parece especialmente interesante cuando el baño o la ducha caliente se realiza aproximadamente entre una y dos horas antes de acostarse, no obligatoriamente cinco minutos antes.

Por ejemplo, una rutina podría ser: ducharse, ponerse ropa cómoda, realizar actividades tranquilas durante un rato y después acostarse.

De esta manera, la ducha también puede convertirse en una señal que asociemos con el final de la actividad diaria.

¿Qué opción es mejor si hacemos ejercicio?

Aquí la hora del entrenamiento puede decidir prácticamente la respuesta.

Si haces ejercicio por la mañana y sudas, ducharte después resulta lógico. Si entrenas por la tarde o por la noche, probablemente sea más práctico ducharte después del entrenamiento y aprovechar esa misma ducha como higiene nocturna.

Después de una sudoración importante conviene limpiar la piel. La American Academy of Dermatology también recomienda lavar el rostro después de sudar intensamente, ya que la transpiración puede irritar la piel.

No tiene demasiado sentido establecer una hora rígida para ducharnos ignorando lo que hemos hecho durante el día.

Si tienes la piel seca, importa más cómo te duchas que a qué hora

Para las personas con tendencia a la sequedad, probablemente sea más importante la temperatura y duración de la ducha que decidir entre mañana y noche.

La American Academy of Dermatology recomienda utilizar agua templada en lugar de muy caliente y limitar las duchas aproximadamente a 5–10 minutos cuando queremos evitar empeorar la sequedad. También aconseja secar la piel suavemente y aplicar hidratante mientras todavía conserva algo de humedad.

Una ducha muy larga y excesivamente caliente puede favorecer la sequedad independientemente de que la hagamos a las 7 de la mañana o a las 10 de la noche.

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¿Y si hace mucho calor?

En verano puede cambiar completamente nuestra rutina.

Si durante el día hemos sudado mucho, una ducha al regresar a casa puede resultar mucho más agradable que esperar hasta la mañana siguiente. La AAD recomienda además ducharse después de salir de una piscina y utilizar un limpiador suave, ya que el sol, el agua de piscina y el aire acondicionado pueden contribuir a la irritación y sequedad de la piel.

En estos casos una ducha corta y templada suele tener más sentido que una ducha prolongada y muy caliente.

¿Es malo ducharse dos veces al día?

No necesariamente, pero tampoco suele ser necesario para todo el mundo.

Puede haber días en los que tenga sentido: por ejemplo, una ducha rápida por la mañana y otra después de hacer deporte por la tarde.

El problema aparece cuando las duchas son muy largas, con agua muy caliente y productos agresivos, especialmente en personas con piel seca o sensible. Para pieles propensas a la sequedad, reducir la duración y utilizar limpiadores suaves puede ser más importante que obsesionarse con el número exacto de duchas.

Mañana o noche según tu estilo de vida

Podemos resumirlo de una manera muy sencilla:

Tu situación Momento que puede resultar más práctico
Sudas durante la noche Mañana
Haces ejercicio temprano Después del ejercicio
Entrenas por la tarde/noche Noche
Trabajas en ambientes con polvo o suciedad Al llegar a casa
Pasas muchas horas fuera Noche
La ducha te ayuda a activarte Mañana
Quieres incorporarla a tu rutina de sueño Noche, idealmente 1–2 h antes
Tienes piel muy seca Importa más que sea corta y templada

Entonces, ¿qué es mejor: ducharse por la mañana o por la noche?

Para la higiene general no existe un ganador universal.

La ducha matutina puede resultar perfecta para empezar el día fresco, especialmente si sudamos por la noche o hacemos ejercicio temprano.

La nocturna tiene la ventaja práctica de eliminar sudor y suciedad antes de meternos en la cama y, además, cuenta con evidencia interesante cuando se utiliza una ducha o baño caliente aproximadamente una o dos horas antes de acostarse como parte de una rutina para favorecer el sueño.

Por tanto, la mejor hora es aquella que encaje con nuestra actividad diaria. Y para cuidar la piel, probablemente debamos preocuparnos menos por el reloj y más por evitar el agua excesivamente caliente, las duchas demasiado largas y los productos que irriten nuestra piel.

Para ampliar información

La ⁠American Academy of Dermatology: consejos para evitar la piel seca explica cómo adaptar la ducha para proteger la barrera cutánea. Para la parte relacionada con el sueño, puede consultarse el ⁠metaanálisis publicado en Sleep Medicine Reviews (PubMed).

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Autor

  • Lucia Vidal

    Lucía es asesora de imagen y apasionada del diseño de vida práctico. En BloggoModa comparte ideas frescas, hábitos conscientes y estilo con sentido.

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