Cómo cuidar tus manos para evitar que se resequen

 

Las manos están expuestas continuamente al agua, al jabón, a productos de limpieza, al frío y al sol. Por eso es bastante habitual que aparezcan sequedad, tirantez, aspereza e incluso pequeñas grietas, especialmente cuando nos lavamos las manos con frecuencia.

La solución no consiste en dejar de lavarlas, sino en combinar una higiene adecuada con algunos hábitos sencillos que ayuden a proteger la barrera natural de la piel.

Veamos cómo cuidar las manos durante todo el año y qué podemos hacer para evitar que se resequen.

¿Por qué se resecan tanto las manos?

La parte externa de nuestra piel actúa como una barrera que ayuda a conservar el agua y nos protege del exterior. Los lavados repetidos y determinados productos pueden eliminar parte de los lípidos naturales de esa barrera.

A esto se suman otros factores cotidianos: el agua muy caliente, el frío, el viento, los ambientes secos, algunos productos de limpieza y la exposición solar.

Por eso podemos tener las manos perfectamente limpias y, al mismo tiempo, notar que la piel está seca o tirante.

Lavarse las manos con frecuencia sin resecarlas demasiado

Lavarse las manos continúa siendo una medida básica de higiene y no deberíamos reducir los lavados necesarios únicamente por miedo a la sequedad.

Lo que sí podemos modificar es cómo nos las lavamos.

Siempre que sea posible, utiliza agua templada en lugar de excesivamente caliente. No es necesario frotar agresivamente la piel y, después del lavado, conviene secar bien las manos dando pequeños toques en lugar de frotarlas con fuerza.

La American Academy of Dermatology (AAD) recomienda aplicar crema hidratante después de lavarse las manos, cuando todavía están ligeramente húmedas. Esto ayuda a retener parte de esa humedad en la piel.

¿Qué jabón es mejor para unas manos secas?

Si te lavas las manos muchas veces al día, la elección del producto cobra especial importancia.

Los limpiadores o jabones suaves suelen resultar más apropiados para una piel propensa a la sequedad que aquellos muy agresivos o intensamente perfumados. Si la piel es especialmente sensible, puede ser interesante buscar productos formulados específicamente para piel sensible.

No hace falta utilizar una gran cantidad: una pequeña cantidad bien distribuida es suficiente para realizar correctamente el lavado.

Y un detalle importante: que un producto produzca mucha espuma no significa necesariamente que limpie mejor.

La crema hidratante: el hábito que más fácilmente podemos incorporar

Una de las medidas más sencillas para prevenir la sequedad consiste en utilizar crema hidratante regularmente, especialmente después de lavarnos las manos.

No es necesario esperar hasta que aparezcan grietas.

Las fórmulas que contienen ingredientes humectantes y emolientes ayudan a mantener la piel confortable y a reducir la pérdida de agua. Ingredientes habituales son la glicerina, ceramidas, ácido hialurónico, petrolato o diferentes aceites y mantecas cosméticas.

Si durante el día no te gustan las cremas que dejan sensación grasa, puedes utilizar una fórmula más ligera y reservar una crema más rica para antes de dormir.

Dentro de la categoría de  Perfumes y Cosmética de Ecomerplus puedes encontrar productos hidratantes y de cuidado de la piel que encajan de manera natural en este tipo de rutina.

Un truco sencillo: crema junto al lavabo

Muchas veces sabemos que deberíamos hidratarnos las manos, pero simplemente nos olvidamos.

Dejar una crema junto al lavabo hace mucho más fácil crear el hábito:

lavar → secar suavemente → hidratar.

Otra opción es tener un envase en el baño, otro junto a la cama y uno pequeño en el bolso o mochila.

Así la hidratación deja de depender de acordarnos de hacerlo en un momento concreto del día.

Cuidado con los productos de limpieza

Detergentes, lavavajillas y otros productos domésticos pueden irritar o resecar la piel cuando existe un contacto frecuente.

Cuando vayas a realizar una limpieza prolongada o a mantener las manos en contacto con agua y detergente durante bastante tiempo, utilizar guantes adecuados puede reducir esa exposición.

Después de terminar, lávate y sécate las manos y aplica hidratante si notas la piel tirante.

Cómo cuidar las manos en invierno

El invierno suele ser una de las épocas más complicadas para las manos.

El frío exterior y los ambientes interiores con calefacción pueden favorecer la pérdida de humedad de la piel. Además, es frecuente utilizar agua más caliente al lavarnos.

Durante estos meses conviene intensificar la hidratación. Una crema más consistente por la noche puede resultar especialmente útil.

También es buena idea utilizar guantes cuando hace mucho frío o viento, porque actúan como una barrera física frente al ambiente.

Si empiezas a notar las manos ásperas, no esperes a que aparezcan grietas: aumenta la frecuencia de hidratación desde los primeros síntomas.

¿Y en verano?

En verano el problema cambia, pero las manos siguen necesitando cuidados.

Pasamos más tiempo al aire libre y, aunque solemos aplicar protector solar en la cara, cuello o brazos, las manos son una de las zonas que fácilmente olvidamos.

El dorso de las manos recibe radiación ultravioleta durante actividades tan cotidianas como caminar, conducir o sentarnos en una terraza.

Por eso, cuando vayan a estar expuestas al sol, conviene aplicar también en ellas protector solar de amplio espectro SPF 30 o superior y reaplicarlo cuando corresponda.

La AAD incluye expresamente las manos entre las zonas que suelen olvidarse al aplicar protector solar.

¿Qué hacer por la noche si están especialmente secas?

La noche es un buen momento para realizar una hidratación más intensa porque podemos dejar actuar el producto durante varias horas sin estar lavándonos continuamente.

Después de lavarte y secarte las manos, aplica una capa generosa de una crema o ungüento hidratante.

No necesitas convertirlo en un ritual complicado. La constancia probablemente sea más importante que utilizar muchos productos diferentes.

Si la sequedad es ocasional, puede bastar con hacerlo durante los periodos en los que notes las manos más ásperas.

Señales de que tus manos necesitan más protección

La sensación de tirantez suele ser una de las primeras señales. Después pueden aparecer descamación, textura áspera, enrojecimiento o pequeñas grietas alrededor de los dedos.

Si la piel presenta grietas profundas, sangrado, picor persistente, inflamación importante o el problema no mejora pese a hidratarla y evitar irritantes, conviene consultar con un profesional sanitario porque podría existir dermatitis u otro problema cutáneo.

Una rutina sencilla para mantener las manos cuidadas

No necesitas numerosos productos. Una buena rutina puede resumirse en cuatro hábitos: lavarlas con un producto suave y agua templada, secarlas sin frotar agresivamente, aplicar hidratante regularmente y protegerlas del frío, los productos de limpieza y el sol.

Son pequeños gestos, pero realizados diariamente pueden marcar una diferencia considerable en el aspecto y confort de la piel.

Para ampliar información

La  American Academy of Dermatology ofrece recomendaciones elaboradas por dermatólogos para cuidar la piel seca y reducir los factores que favorecen la pérdida de humedad.

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Autor

  • Lucia Vidal

    Lucía es asesora de imagen y apasionada del diseño de vida práctico. En BloggoModa comparte ideas frescas, hábitos conscientes y estilo con sentido.

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